¿Para qué hacen falta embriones híbridos?
Grandes esperanzas, falsas promesas
“¿Cuántas veces hemos leído durante las recientes discusiones sobre
“Deslumbrado por las promesas, el público se inclina ante la ciencia.
Células adornadas con méritos de otras
“En el Times del sábado pasado [10 de mayo], un suplemento de 12 páginas (patrocinado por
Eso no es sorprendente, añade Scolding, a la vista de los problemas que presentan las células madre embrionarias: propensión a formar tumores, inestabilidad y anomalías genéticas y cromosómicas, peligro de rechazo y de infecciones en el caso de las células de donante. Por eso, hace tres meses, el New England Journal of Medicine (28-02-2008), tenaz defensor de la clonación y de la investigación con células embrionarias, se lamentaba así: “Quizás, como era previsible, las dificultades técnicas y las complicaciones éticas de esta opción [células madre de embriones clónicos], la hacían impracticable desde el principio”.
En cambio, recuerda Scolding, las células adultas se pueden obtener con mayor facilidad en el organismo del propio enfermo. De ahí el éxito de ensayos clínicos con pacientes de enfermedades tan diversas como infartos, diabetes, isquemia de extremidades, incontinencia de estrés y retinopatías.
Células madre adultas: nacidas para reparar
Además, las ventajas de las células madre adultas obedecen a una razón biológica profunda. “Nuestra idea de la medicina regeneradora ha cambiado notablemente en los últimos años. Las propiedades básicas de las células embrionarias (capacidad de proliferar ilimitadamente y de diferenciarse en células de cualquier tipo) se consideraban claramente ventajosas sólo cuando entendíamos la terapia celular como un simple reemplazo de células perdidas. En realidad, esta idea simplista es aplicable en muy pocas circunstancias clínicas. La reparación tisular es infinitamente más compleja. Implantar neuronas derivadas de células madre, por ejemplo, y esperar que curen el alzheimer viene a ser como meter unos cuantos engranajes, ruedas y muelles dentro de un reloj estropeado y esperar que vuelva a funcionar”.
Pues bien, “el uso de las células madre adultas, presentes en muchos órganos especializados, si no en todos, ha evolucionado hacia la reparación: esa es la función que tienen [en el organismo], y la cumplen de muchos modos. Pero esto es apenas relevante para la nueva ley”.
Finalmente, Scolding recuerda que desde el año pasado existe una alternativa al uso de embriones: las células madre pluripotentes inducidas, que se obtienen por reprogramación genética de células diferenciadas del organismo. Esta técnica produce células “prácticamente idénticas a las embrionarias, y es muchísimo más fácil que la clonación humana (y no digamos que la clonación de cíbridos)”. “Científicos de todo el mundo se están pasando a la reprogramación; incluso investigadores británicos que trabajan con células madre dicen que la reprogramación anuncia el fin de la experimentación con embriones humanos. En ningún otro sitio despierta verdadero interés la opción, bastante estrambótica, de producir cíbridos, y menos aún híbridos”. (Resumen de Aceprensa)