¿La tumba de Jesús? Entrevista aparecida en www.primeros cristianos.com
Respuesta a una de las preguntas realizadas al profesor Francisco Varo, especialista en Sagrada Escritura, sobre el documental 'La tumba perdida', producido por el oscarizado James Cameron. El documental se hace eco de unas excavaciones en Jerusalén para poner en entredicho la resurrección de Jesucristo y su celibato.
-¿Es esa información veraz?
-De los nombres que figuran en ellos no se puede extraer ninguna conclusión convincente sobre una supuesta relación con Jesús y los personajes mencionados en los Evangelios, ya que son muy comunes. Téngase en cuenta que sólo 16 nombres, 13 de varones (Simeon, Yosef, Yehudah, Eleazar, Yehoazar, Yohanan, Yeshua, Shaul, Hananiah, Matiah, Yehonatan, Yaacob y Hezekiah) y 3 de mujeres (Shelomzion [Salomé], Mariah-Mariamme y Marta-Mara) eran usados por más del 75% de la población. Todos los nombres inscritos en los osarios de esa tumba se encuentran entre ellos.
Teniendo en cuenta que la población estable de Jerusalén era de unas 100.000 personas, se calcula que debería haber en torno a 3.850 varones de nombre Jesús, de los cuales unos 250 tendría como padre a un José, y se llamarían, por tanto, «Jesús, hijo de José». Por eso, para intentar identificar con un cierto rigor científico a Jesús de Nazaret con alguno de los muchos «Jesús, hijo de José» que había en la ciudad será necesario tomar en consideración otros motivos que no sean simplemente el llevar ese nombre.
Uno de las razones que lleva a rechazar la identificación de los personajes de esa tumba con Jesús es que su familia estaba asentada en Nazaret y tenía raíces en Belén. Lo lógico sería que, si poseían una sepultura familiar, estuviera en alguno de esos dos lugares, pero no en Jerusalén. A esto se añade que, en las tumbas de Jerusalén, cuando se trata de personas pertenecientes a estirpes originarias de la ciudad, se señala quién es su padre (por ejemplo, Yehudah hijo de Yohanan), pero si se trata de familias de fuera, en la inscripción se indica su procedencia (Simeón de Ptolemaida). Si el osario fuera del Jesús que conocemos por los Evangelios, la inscripción debería ser «Jesús, hijo de José, de Nazaret», o simplemente «Jesús de Nazaret».
